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TERAPIAS ALTERNATIVAS: LA NATUROPATÍA
La Naturopatía es la ciencia que estudia las propiedades y las aplicaciones de los agentes naturales con el objetivo de mantener y recuperar la salud. Nos enseña a seleccionar y utilizar los elementos inocuos que la naturaleza nos ofrece, a conocer y desechar los perjudiciales y también a comprender y respetar sus leyes, con el fin de alcanzar el equilibrio físico, mental y espiritual durante el mayor tiempo posible de nuestra vida. El naturópata no pretende luchar contra las enfermedades, sino que propone naturalizar los medios y las formas de vida del hombre para depurar y regenerar los tejidos. La función principal del naturópata es la de estimular el sistema y la fuerza de autocuración interna propia de cada ser, es decir, la VIX MEDICATRIX.
La Naturopatía data del principio de las artes curativas, cuando el hombre primitivo empezó a utilizar los cuatro elementos básicos de la naturaleza (tierra, aire, fuego, agua) en beneficio de su salud. Creció a lo largo de la historia alcanzando su máximo apogeo con los Movimientos Vitalistas Alternativos, teniendo en la actualidad una notoria popularidad e importancia por parte de la sociedad. Sostiene como uno de sus pilares básicos el de la unidad orgánica que dice que el cuerpo es un solo órgano, por lo que trata cualquier dolencia de forma conjunta y global. Otro de sus principales criterios mantiene la premisa de que no hay enfermedades sino enfermos, al referirse al terreno o predisposición de padecer cualquier enfermedad, debido por ejemplo, a un sistema inmunitario deficiente, malos hábitos de vida, falta de ejercicio, respirar aire contaminado, alimentación antinatural, consumo de sustancias tóxicas, etc. Desde el punto de vista naturopático, la enfermedad es un estado inarmónico del organismo. La violación de las leyes naturales se puede hacer por ignorancia, falta de voluntad y autoindulgencia y han de anularse mediante una adecuada educación naturopática de las personas y de los colectivos, tanto en lo referente a la educación higiénica y emocional, como de la práctica de la vida al aire libre y puro, al ejercicio físico y a la alimentación sana y equilibrada. Es importante tener en cuenta que, para que cada parte del organismo se encuentre en buen estado, necesita de la acción de todas las demás. Y hay que añadir que la enfermedad la determina el organismo o el terreno abonado para que ésta se desarrolle y no la causa propiamente dicha. Por ejemplo, la tuberculosis existe pero no todo el mundo la padece. También hay enfermos portadores de algún otro tipo de enfermedad, virus o bacteria que, sin embargo, no lo manifiestan.
En Naturopatía el diagnóstico se plantea como un proceso de evaluación global del estado de salud a nivel energético, físico y psíquico del individuo. Uno de los principios fundamentales de la Naturopatía es el de actuar sin dañar y en este caso también se aplica a la hora de establecer el origen de cualquier patología. Para curar a un enfermo no hay que luchar contra nada concreto, sino estimular sus reacciones orgánicas defensivas. La terapéutica naturopática sabe muy bien que no es el médico el que cura, sino la propia fuerza vital del enfermo la que cura a si mismo. El enfermo no es un recipiente pasivo dentro del cual se introducen sustancias que eliminan las causas de los males, sino que es un ser activo y autónomo provisto de una serie de recursos capaces de luchar y reaccionar contra los estados morbosos y sus causas. Una conocida sentencia médica dice “Todas las enfermedades son curables, pero no lo son todos los enfermos”. Lo cual expresa claramente el carácter individual del resultado terapéutico.
Cristina Villarroya
Enfermera. Naturópata
www.monsavalencia.org
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