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TERAPIAS ALTERNATIVAS. ALIMENTACIÓN NATURAL
Después de 12 años de trabajo como enfermera asistencial y tras un paréntesis en el camino para el nacimiento y crianza de mi hija Violeta, investigo y descubro con más profundidad la salud a través de la alimentación, entendiendo la importancia de la alimentación como antes no había conocido, algo que desde la perspectiva del equilibrio en el ser humano, se contempla de manera diferente en la medicina tradicional. No somos un cuerpo separado de unas emociones ni de una mente que constantemente nos envía información desde dentro y desde fuera, ni de la naturaleza, de la cual formamos parte, sino que somos un ser total y absolutamente completo.
El hombre está interrelacionado con las estaciones del año debido a los cambios climáticos; ni la naturaleza nos ofrece los mismos productos ni nosotros estamos de la misma manera. En la actualidad muchos de los problemas de salud están relacionados con los nuevos hábitos nutricionales: comida rápida, congelados, azúcares en exceso, alimentos refinados, entre otros. Preparados agradables para la visión y el pensamiento, pero no tanto para nuestra salud.
La alimentación tradicional que consumieron nuestros antepasados durante miles de años estaba basada en cereales integrales, legumbres, verduras, frutas locales y estacionales, semillas, frutos secos, con algunos productos de origen animal, algas y condimentos naturales. Todo en la naturaleza tiene su propia fuerza vital. Si conocemos las cualidades y efectos de los alimentos, podremos sacar nuestros propios criterios.
Salimos del periodo invernal para dar paso a la PRIMAVERA que representa el despertar de las fuerzas naturales, latentes en invierno. En la naturaleza, si el invierno es recogimiento, aislamiento y ahorro de energías, la primavera es crecimiento, fertilidad y floración. Las semillas comienzan a germinar, salen brotes en los árboles…, todo lo vivo se renueva en primavera.
El 21de marzo es el equinoccio de primavera: las horas de luz son las mismas que las nocturnas. Con el renacer de la naturaleza, renace también nuestro organismo. Ser conscientes de lo que sucede con la llegada de la primavera nos ayudará a aprovechar sus beneficios y evitar al mismo tiempo los trastornos que se puedan ocasionar estando dispuestos para ello.
Así, en primavera sentiremos las consecuencias del invierno si hemos tenido unos hábitos no adecuados: la tendencia a la sobrealimentación, la falta de sol y aire puro, permanecer en locales cerrados y poco ventilados... El organismo se sobrecarga de toxinas y en ocasiones baja sus defensas, circunstancias que serán favorables para la aparición de diferentes alteraciones orgánicas. Son frecuentes en esta época la llamada “astenia primaveral” , las alergias, los brotes de tipo ulceroso, los eczemas, las crisis respiratorias, entre otros.
Por lo tanto será adecuado tomar medidas que favorezcan la salud del hígado y ayudarlo en su trabajo, puesto que realiza funciones básicas en la asimilación de sustancias que entran en el cuerpo a través de los alimentos. El hígado es el gran laboratorio interno que hace posible la asimilación de las sustancias beneficiosas y sobretodo la eliminación de toxinas. Por otro lado la vesícula biliar sirve para almacenar y segregar la bilis, necesaria en el proceso de digestión, fundamental en la descomposición de las grasas.
Es el momento de “limpiar” de forma gradual, para ir adoptando nuevos hábitos y eliminar los excesos. Podemos pues ir introduciendo en nuestra dieta otros alimentos y así se irán produciendo cambios en nuestros hábitos, casi sin darnos cuenta.
Cristina Villarroya.
Enfermera. Naturopáta.
www.monsavalencia.org
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